miércoles, 8 de junio de 2011

el autorretrato de la hipocrecia

La belleza no puede ser vista, para ser hermosos en esta sociedad se requiere un cierto estereotipo, se tiene que cumplir con varios requisitos, pero dentro de todos estos destaca uno: la superficialidad, la belleza sólo pocos pueden verla realmente y es que está solamente en el interior, después de romper varias capas de mentiras y odio se conoce algo más valioso e importante: el odio y las mentiras, imposible describir la capa llena de amor. ¡La mente humana es mi fascinación, mi juego favorito! Más misteriosa que la noche misma y origina miedos que jamás han existido o siquiera existirán, ésta crea dos tipos de personas: unas que no valen la pena y la otra que yo conozco.
Mis ojos, dos ventanas enlodadas, sucias por unas cuantas capas de lodo, pocos pueden limpiarlas y ver a través de ella, mis labios negros por las palabras dichas y más negros aún por la que saldrán próximamente, cabello desordenado y nocturno; de mi físico no puedo decir mucho, tan sólo que el espejo me ha pedido que me aleje, no soy sarcástica (nunca lo seré) y pocos entienden el concepto de “humor negro”, varios aspectos de mi manera de ser son tesoros y mis virtudes son grandes aunque invisibles para los demás, el detector de metales es un gran enemigo, puesto que cierto día al pasar en él, notó algo conmigo, algo así como una doble presencia y resultaba muy extraño, para mi sorpresa y la ajena era solamente mi ego que se había colado y salía a flote, tan solo guardé silencio y continué con mi camino.
¿Buena samaritana? No lo soy y no lo haría, pues siempre atacan por la espalda cuando menos lo esperas, el acto mas noble en mi corta vida fue adoptar a un perro, el cual engordó y tampoco me lo agradeció, ¿Qué mas podría haber esperado?, al igual que la situación del perro me paso algo parecido: tuve un bello jardín, lo sembró mi pensamiento, pero no nacieron flores sino uno, dos, o tres cactus que solo me lastimaron en el camino, por lo que decidí cambiar de dirección y encontrarme uno en el que hay hermosas rosas, por que mencione: ¡Aquí me quedo! Esta decisión me llevó a varias criticas de distintos tipos, pero por atormentarme “tanto” he decido quedarme así.
Tumba de secretos y olvidadiza por excelencia, es por eso que más de uno me ha contado su vida, pues no represento peligro para la confidencialidad, aún si mi memoria fuera fuerte no lo haría, pues la traición lastima y causa muchas secuelas. Pocas personas desconocen el significado de muerte, pastillas, oscuridad y sangre, temen a conocerlos y a decir verdad es algo bueno, pues yo los he tratado y no son las cosas más amigables de este mundo, son parte de una realidad pero también de una fantasía que nadie quiere vivir.
Mi nombre es esperanza y también la elegida de Dios, Nadezhna, Nadina y después su diminutivo actual, pero en realidad mi nombre empieza con “G” y es el nombre de los godos, del arte, poesía, letras, manera de pensar, música y una subcultura que ni todas las extensiones del lenguaje pueden describirla completamente, y concretar su significado es más complicado que poder entenderla, pese a todas estas características mezcladas para formar una sola, no necesito etiquetas ni estereotipos pero tampoco fui una bebé e infante con sombras negras y estoperoles, mucho menos una niña con botas pesadas y lágrimas en los ojos, hoy tengo solamente mis ideales bien claros y lo que los demás quieran ver de mí, nací realmente a los 7 años de edad con Nymphe y con Nemo, aunque vuelvo a renacer cada vez que siento cada fragmento.
Conocida en un largo anonimato de poemas y relatos, parte de los recuerdos sutiles de mi memoria, pasión por lo que es mórbido a los ojos de una sociedad cerrada y falta de moral, si así se le puede llamar: obsesión por lo imposible y desprecio por lo que se puede hacer.
Muchos dedos me apuntan, pero después se quebrarán y acto seguido las preguntas van a nacer, busco la perfección aunque muera en la víspera de conocerla algún día, puesto que nunca terminaré de conocerme a mi misma. Y ya está.

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